jueves, 25 de marzo de 2010

Jaleo en 70 metros




Una de mis debilidades es tener la casa llena de 'güajes' corriendo, saltando, riendo, chillando, pegando patadas al balón de trapo... Sí, es verdad que mientras están en casa me comporto casi como un sargento y que resulta agotador, pero casi todo el tiempo estoy sonriendo sin que me vean.







La mitad de los 70 metros de piso son útiles para el juego. Aún no consigo explicarme por qué tienen que acabar jugando justo en la habitación donde yo estoy, si no me hacen caso alguno.









Sueño con una casa, luminosa, que tenga un gran prao y en éste algún árbol con fruta al que escalar. Y dentro una gran cocina y una gran habitación sólo para jugar éllos. Y yo.

martes, 23 de marzo de 2010

Cuchicheos de Escaparate











No hay como decirle a un niño eso de 'no quiero volver a oirte decir esa palabra', para conseguir el efecto contrario.
Como aquel anuncio...'no pienses en osos blancos'.

jueves, 18 de marzo de 2010

domingo, 14 de marzo de 2010

viernes, 12 de marzo de 2010

martes, 9 de marzo de 2010

Cuando el mar se inclina





















Y es que hay ocasiones en que descubro, ya en el ordenador, que no he prestado atención a la horizontalidad del horizonte. Fallo casi de principiante en el que cada no mucho vuelvo a caer.
Pero en otras ocasiones veo claramente que ha sido el mar el que se ha inclinado.
Como ofreciendo un guiño de buen humor, como un niño que hace una mueca y saca la lengua a la cámara, como aquél que adorna con no todos los dedos de la mano, la cabeza de alguno que tiene al lado...

domingo, 7 de marzo de 2010

martes, 2 de marzo de 2010

Dos cafetinos, por favor.













En este caso uno para el señor Riveiro y otro para mí, que más no había.
Y entre cafés...fotografía.









sábado, 27 de febrero de 2010

jueves, 25 de febrero de 2010

Sin Permiso





El último poseedor del mando había dejado en la tele el canal 'odisea'. Preguntarle el motivo era imposible, todos dormían. Miré la pantalla mientras buscaba el mando entre los cojines. En cinco segundos mi trasero, con perdón, fué acercándose por su cuenta al sofá. Y allí me quedé pegado para volver a ver 'Los Niños del Barrio Rojo'.
Aunque ya iba por la mitad, ésta era la tercera vez que la veía.
La primera vez fué un regalo de XuanRata, como un caballo de troya con una plantita dentro. Sería inútil explicar todo lo que me hace sentir el verla, pero esta última vez me han vuelto a impresionar muchas cosas.
Una de ellas sucede mientras Hadjii, uno de los niños protagonistas de este reportaje, vuela desde la India hacia Europa invitado por la World Press Photo, aunque mi memoria bien puede traicionarme y confundir nombres, sociedades y hasta la forma de escribirlos.
Hadjii demuestra tener una sensibilidad muy especial a la hora de sacar fotos, aunque sea con una rudimentaria cámara de carrete, de ésas que nos regalaban por un revelado. Todo llama su atención.
Ya en el avión mira por la ventanilla, pregunta si se puede abrir y el cámara nos enseña lo que puede ver: El ala del avión, uno de los motores y un mar de nubes ocupando todo lo demás. Mientras su mano busca la cámara dice: '¡Vaya! Esto parece una foto'. Y sin pensárselo mucho... dispara.









Mis fotos ya no tienen gente y éso es un mal síntoma.
Sólo me quedan las fotos de los viernes. Por eso son las que más me gustan, aunque no tenga permiso para enseñarlas.
Y todo gracias a 'Los Niños del Barrio Rojo', ...y por culpa de XuanRata.
Lo que nunca ha cambiado es lo que pienso desde siempre, desde antes de los niños, mientras mi mano busca la cámara...