Un banco viejo encima de una acera poco transitada, y una flor silvestre que ha florcido librenente porque nigún paso equivocado se lo ha impedido. Una fantástica toma, digna de un profesional inteligente i delicado. Felicidades!!!
Gracias Montse por la visita y los piropos tan inmerecidos, porque el banco estaba ahí quieto y el diente de león se me quedó mirando, yo pasaba con la cámara en la mano ¿qué podia hacer?
No se porqué Josh, pero me has recordado mi infancia. Ese tipo de bancos son los que había en el parque que jugaba de pequeño. Que tardes de verano con los amigos.... Gracias Josh
que curioso, hace un par de dias fotografie un banco solitario, mas aun que este tuyo pues ni florecita ni nada, tan solo el carril bus por detrás suyo. tiene gracia tambien el banco en una acera tan pequeña, casi se la come enterita y además pegado a la pared como el sofá del salón de casa. me gusta su soledad y esa eterna espera que aguarda al caminante cansado. Gracias por pasarte por mi blog y comentar. un abrazo
A veces las conversaciones necesitan abrirse paso entre el asfalto. Son escasas estas conversaciones necesarias, pero brillan con la intensidad del diente de león.
El banco y la flor no conversan. Con mirarse se lo dicen todo.
La vida de un blog, lo sabes, son los comentarios. Si pasas, te gusta algo de lo que ves, y no lo haces saber...es como si no hubieras pasado. Gracias por tu visita.
Muchas cosas son las que abren cajones de la memoria que pensábamos vacíos, pero nada mejor que una fotografía.
Al ojear un viejo álbum siempre hay alguien que, de repente, recuerda alguna historia que aún no habías oído o que completa otra escuchada.
Hace un tiempo empecé mi colección particular de momentos, ésos que casi ya se han perdido cuando aprietas el disparador. Fotos que, para mí, son más que una imagen, son pequeñas cajas que al verlas liberan de su interior sonidos, brisas, recuerdos..., sensaciones que me hacen revivir la escena.
Un banco viejo encima de una acera poco transitada, y una flor silvestre que ha florcido librenente porque nigún paso equivocado se lo ha impedido. Una fantástica toma, digna de un profesional inteligente i delicado. Felicidades!!!
ResponderEliminarGracias Montse por la visita y los piropos tan inmerecidos, porque el banco estaba ahí quieto y el diente de león se me quedó mirando, yo pasaba con la cámara en la mano ¿qué podia hacer?
ResponderEliminarNo se porqué Josh, pero me has recordado mi infancia. Ese tipo de bancos son los que había en el parque que jugaba de pequeño. Que tardes de verano con los amigos.... Gracias Josh
ResponderEliminarque curioso, hace un par de dias fotografie un banco solitario, mas aun que este tuyo pues ni florecita ni nada, tan solo el carril bus por detrás suyo. tiene gracia tambien el banco en una acera tan pequeña, casi se la come enterita y además pegado a la pared como el sofá del salón de casa. me gusta su soledad y esa eterna espera que aguarda al caminante cansado. Gracias por pasarte por mi blog y comentar. un abrazo
ResponderEliminarA veces las conversaciones necesitan abrirse paso entre el asfalto. Son escasas estas conversaciones necesarias, pero brillan con la intensidad del diente de león.
ResponderEliminarEl banco y la flor no conversan. Con mirarse se lo dicen todo.
bueno... va de bancos... jajaja, por que me gusta más el anterior banco verde... pero este tambien tiene su encanto. Felicidades josh
ResponderEliminarYo me he sentado también en el, a escuchar y a mirar...
ResponderEliminarA veces las palabras sobran, un encuentro, una mirada, el compartir los minutos es una buena conversación que se diluye en el silencio.
ResponderEliminarAbrazos